«Este avión cuesta más de lo que vas a ganar en tres vidas, mugroso. Quítate de mi camino.»
Esas fueron las palabras exactas que me tiró esa mujer en la pista del aeropuerto. Llegó vestida de blanco impecable, con su cartera carísima y unos tacones que sonaban como si fuera la dueña del mundo. Yo solo estaba ahí parado, con mi overol azul manchado de grasa, mirando el Leer más








